Los sueños son tan importantes para la Vida como las
brújulas para los navegantes…
En el camino que vengo transitando para re-cordar y re-conocer
el Ciclo Lunar en mi, los sueños han sido una gran brújula que en algunos casos
su impulso sigue después de muchos años…
En un ejercicio en el que buscaba aclarar las energías con
las que estoy caminando ahora, pude darme cuenta que un sueño que tuve hace ya
7 años, en dónde se me presentaba Lilith en forma de lechuza,
vino a señalar
una época de trabajo personal en el que estuvo muy presente la energía lunar de
la Chamana, donde fue menester en mi vida recortar, podar, aprender a sopesar
cada hecho y separar el grano de la paja.
Recorrer mi historia personal en vivencias presentes y saber ver en la
oscuridad las heridas que pedían ser sanadas.
Tanto en las relaciones hacia fuera, como en las emociones
internas. En las expectativas puestas
hacia el mundo externo, y las exigencias internas que planteaban posiciones
inflexibles hacia afuera. En mi intimidad como mujer fui aprendiendo a ser
plena y libre, limpiando aquellos patrones de conducta que nos anclan en la
superficie de las sensaciones, para crecer espiritualmente a través de la
conciencia y la ejercitación en el flujo de energía que movemos a lo largo de
los chakras durante las relaciones sexuales.
Hace no más de dos años tuve otro sueño muy vívido e
impactante, en el cual veía a la Madre Kuan Yin en una Luna Llena una noche en
que caminaba hacia la casa de una amiga.
Y es maravillosamente sorprendente recapitular este último año y notar
todas las situaciones que manifiestan una transformación profunda, dejando
percibir una nueva energía en mi interior, más asociada con el Arquetipo de la
Madre, en su aspecto de saber cuidar y cuidarse. Marcar límites saludables, nutrir y cuidar de
sus hijos.
En este último año se han dado en mi vida situaciones que me
han puesto de lleno en el ejercicio de poner límites a hechos que me lastimaban
profundamente, y que hasta allí no los había percibido con el poder y la
decisión de sacudírmelos. Una nueva
conciencia de fortaleza interior ha comenzado a brotar, distinta a la energía
que había manejado habitualmente.
Anteriormente para poder poner un límite debía recurrir a una energía de
violencia, enojándome y cerrando la puerta de un golpe. Lentamente esa energía se ha ido modificando,
y la calma, el silencio y la determinación de que esa situación debe cambiar
está dando muchos mejores resultados, quizás no tan “instantáneos” pero si
mucho más profundos y gratificantes.
La ofrenda de mi sangre menstrual se ha convertido en un
ritual mensual que abrió las puertas a una dimensión más profunda con la Madre
Tierra, y algunas memorias ancestrales comienzan a volver a la conciencia con
cada Ciclo de Luna.
Bienvenidas todas las Hermanitas que abren su corazón al
llamado de la Tierra y la Luna…

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