viernes, 10 de abril de 2015

El poder de los Sueños...

Los sueños son tan importantes para la Vida como las brújulas para los navegantes…

En el camino que vengo transitando para re-cordar y re-conocer el Ciclo Lunar en mi, los sueños han sido una gran brújula que en algunos casos su impulso sigue después de muchos años…
En un ejercicio en el que buscaba aclarar las energías con las que estoy caminando ahora, pude darme cuenta que un sueño que tuve hace ya 7 años, en dónde se me presentaba Lilith en forma de lechuza,
vino a señalar una época de trabajo personal en el que estuvo muy presente la energía lunar de la Chamana, donde fue menester en mi vida recortar, podar, aprender a sopesar cada hecho y separar el grano de la paja.  Recorrer mi historia personal en vivencias presentes y saber ver en la oscuridad las heridas que pedían ser sanadas.

Tanto en las relaciones hacia fuera, como en las emociones internas.  En las expectativas puestas hacia el mundo externo, y las exigencias internas que planteaban posiciones inflexibles hacia afuera. En mi intimidad como mujer fui aprendiendo a ser plena y libre, limpiando aquellos patrones de conducta que nos anclan en la superficie de las sensaciones, para crecer espiritualmente a través de la conciencia y la ejercitación en el flujo de energía que movemos a lo largo de los chakras durante las relaciones sexuales.

Hace no más de dos años tuve otro sueño muy vívido e impactante, en el cual veía a la Madre Kuan Yin en una Luna Llena una noche en que caminaba hacia la casa de una amiga.  Y es maravillosamente sorprendente recapitular este último año y notar todas las situaciones que manifiestan una transformación profunda, dejando percibir una nueva energía en mi interior, más asociada con el Arquetipo de la Madre, en su aspecto de saber cuidar y cuidarse.  Marcar límites saludables, nutrir y cuidar de sus hijos.

En este último año se han dado en mi vida situaciones que me han puesto de lleno en el ejercicio de poner límites a hechos que me lastimaban profundamente, y que hasta allí no los había percibido con el poder y la decisión de sacudírmelos.  Una nueva conciencia de fortaleza interior ha comenzado a brotar, distinta a la energía que había manejado habitualmente.  Anteriormente para poder poner un límite debía recurrir a una energía de violencia, enojándome y cerrando la puerta de un golpe.  Lentamente esa energía se ha ido modificando, y la calma, el silencio y la determinación de que esa situación debe cambiar está dando muchos mejores resultados, quizás no tan “instantáneos” pero si mucho más profundos y gratificantes.

La ofrenda de mi sangre menstrual se ha convertido en un ritual mensual que abrió las puertas a una dimensión más profunda con la Madre Tierra, y algunas memorias ancestrales comienzan a volver a la conciencia con cada Ciclo de Luna.


Bienvenidas todas las Hermanitas que abren su corazón al llamado de la Tierra y la Luna…

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