"...hubo una vez que me dijo: 'el alma vive encerrada en los límites de la mente racional. Por cierto tiempo de la existencia humana, el alma está cómoda dentro del espacio seguro de la razón. Sin embargo crece, hasta ocupar todos los rincones de ese espacio finito... entonces llegan las contracciones, pulsaciones cíclicas, recurrentes, que señalan el tiempo de buscar expansión. Pero, salir del espacio conocido puede provocar miedo, que es lo mismo que dolor... de todas maneras, la partida es inminente.
El alma se retuerce, se agita... puja, puja y finalmente encuentra el canal y sale a la VIDA...
Toma consciencia de su grandeza, y sus merecidos horizontes infinitos...
Toma consciencia de su derecho a todas las oportunidades y todos los destinos posibles...
Entonces se expande, se despliega y remonta al ser humano al cielo, en un viaje sin retorno hacia el ESPÍRITU...' luego, cerró los ojos y sonrió."
